lunes, 11 de noviembre de 2013

Formas y formas









 






Fotos de mentira

Martes, suena el sonido más odioso del mundo: mi alarma del móvil, 6 y media de la mañana. 
Mi habitación en completa osuridad, me levanto, subo la persiana y veo mi primera imagen del día: la calle completamente vacía y aun de noche, con alguna farola encendida que permite ver cómo cae la lluvia.  
Mi habitación, ya con la luz encendida, mi cama deshecha, mi hermana dormida en la otra cama y la ropa preparada sobre la silla para vestirme y prepararme rápidamente. 
Un zombi en el espejo del baño.
La mesa de la cocina con el mantel de colores, mi taza de cola cao y mis cereales. 
Salgo a la calle y voy hacia la parada de la villavesa. Árboles cuyas ramas se mueven con el viento, el cielo azul oscuro y con la luna aun presente.
Una señora paseando a un perro diminuto. Los dos se protegen de la lluvia, la señora con un paraguas rojo y el perro con un chubasquero de cuadros. 
Me monto en la villavesa, en su interior unas cuantas caras soñolientas y silenciosas, pocas sonrisas. 
Una chica sentada que me llama la atención: el pelo rojo, unos cascos verdes fosforitos, sudadera naranja, pantalones azules y zapatillas negras. Parece un arcoíris. 
Gente con paraguas andando por la calle, que se ven a través del cristal empañado por el que se deslizan cientos de gotitas de agua. 
Una niña rubia con un lazo granate y un abrigo que casi la entierra, sentada sobre su madre, escribiendo su nombre con el dedo en el cristal.  
Por fin llego a la universidad. El parking con apenas diez coches aparcados, y un cielo en el que empieza a amanecer.
Entro en la facultad, los pasillos vacíos a esas horas excepto algunos alumnos de mi clase que se dirigen al aula. Somos los únicos afortunados que entramos a las 8 de la mañana.
El aula 13 con sus mesas en forma de U y los alumnos sentados en los mismos sitios de siempre. Algunos hablando entre ellos,  otros mirando a un punto fijo con la mente en otra parte, posiblemente aun medio dormidos. 
La misma situación hasta las 11 menos cuarto cuando al fin somos libres. Otra vez los pasillos de Fcom, esta vez llenos de grupos de gente hablando o dirigiéndose a algún lado. Una mezcla de colores,caras y expresiones. Salgo de la universidad.  
Un coche rojo parado en la calle, con mi madre dentro mirando el móvil, esperándome. Me monto en el coche y vamos a casa.
Entramos en una panadería. En el mostrador un montón de bollos, pasteles chucherías y panes de toda clase, con las luces que se reflejan el cristal sobre ellos, y un niño mirándolos fijamente con cara de hambre.
Vamos hacia casa, mi madre se encuentra con una vecina y se paran en medio de la calle a hablar. El hijo pequeño de la vecina hace lo que a mí me gustaría, le agarra de la pierna y le estira para que se despida de una vez y poder irse.   
Entramos en el portal, mi madre saca las llaves para abrir la puerta de casa pero no hace falta, porque mi hermana de 4 años ya ha oído el ascensor y ha corrido a abrirnos. La puerta de mi casa con mi hermana asomada, solo se ve su cabeza y nos está sonriendo. 
Conseguimos que nos deje entrar. Mi hermana en brazos de mi madre achuchandola como si no la hubiese visto en diez años, mientras me mira por encima de su hombro y me saca la lengua. Por fin en casa.

domingo, 13 de octubre de 2013

El tiempo

Con estas imágenes quería expresar el paso del tiempo. El movimiento que se refleja me recuerda a eso,  el tiempo, porque es lo único que no podemos parar nunca, que sigue su curso pase lo que pase. Es un tema que siempre me ha inquietado, y he buscado elementos que en mi opinión tienen relación con el tiempo. 



 Reloj digital 

Reloj de agujas

Calendario

Agua que cae

Semáforo


domingo, 22 de septiembre de 2013

Reflejos







Salí a la calle a buscar reflejos. Los encontré por todas partes, en los coches, los portales, los escaparates de las tiendas... En principio parecía una gran ventaja, tenía mucho donde elegir, pero a medida que iba fotografiando un reflejo veía otro que me gustaba más. Por eso he de reconocer que me ha resultado difícil la práctica, tenía tantas ideas en la cabeza que no sabía cuales elegir. Finalmente me he quedado con estas siete. La primera es el reflejo de un árbol en el agua. Me gusta como quedan dibujadas las siluetas en el agua, les da un aspecto nuevo, las deforma de una manera hipnótica. El resto de fotografías son reflejos de cristales y espejos. Casi todas las fotos las saqué en la calle. En la segunda foto se pueden ver reflejadas las mesas y sillas de la terraza de una cafetería en el cristal con el logo de la misma. Me gusta porque se ven las copas de los árboles que con el reflejo acaban convirtiéndose en sombrillas de la cafetería. La siguiente fotografía es un portal en el que podemos ver el reflejo de la calle, la carretera en la que están pasando coches, las columnas, el árbol. El resto de fotografías las he sacado en mi casa utilizando distintos elementos. En dos he usado un pequeño espejo redondo para que aparezca el reflejo de lo que quería mostrar. Una es una rosa, he querido destacarla en un fondo homogéneo, que resaltase el color dela flor y el naranja del espejo en la pared de color neutro. Con la otra foto del espejo he querido destacar un rasgo del rostro, el ojo, mientras que el resto de la cara no podemos verla. Por último, utilizando mi teléfono móvil he fotografiado el reflejo del paisaje que se ve desde mi ventana. Podemos ver el monte, las casas, el cielo...me parece que es un paisaje muy bonito y por eso he querido mostrarlo.









domingo, 15 de septiembre de 2013

No name

En mi opinión la canción refleja desesperación, tristeza porque habla de un chico que quiere a una chica pero que no es capaz de decírselo. Esa desesperación es lo que he querido plasmar en las fotos, son imágenes que me transmiten intranquilidad y agobio. Por eso he puesto todas las fotos con colores oscuros y fríos, que se identifican mejor con esas sensaciones.






Las dos últimas fotos expresan también esa desesperación pero son algo más concretas porque con ellas he querido mostrar la impotencia de querer conseguir algo, la chica que le gusta, pero no poder alcanzarlo, las manos no logran tocar lo que quieren.




Mi arbolito

Desde la ventana de mi habitación puedo ver una bonita plaza con varios árboles, una fuente y bancos. De todos los árboles que hay allí he elegido este. No es muy grande ni llama mucho la atención, ni siquiera se qué clase de árbol es, simplemente me gusta. Cuando era pequeña jugaba con mi hermana ha pasarnos el balón por encima de él sin que se cayese. Cada vez que lo veo me recuerda a esas tardes de verano que pasaba en esa plaza con mi familia y algunos vecinos con los que quedábamos para jugar, con los que ahora ya ni me hablo. Por eso me gusta tanto.